Pasos errantes que redibujan el continente

Girol nació en Burkina Faso, un país de África occidental que desde 2021 se convirtió en un foco de violencia con un fuerte aumento de secuestros y ataques como consecuencia de las operaciones por parte de grupos yihadistas. Girol, de 30 años de edad, está en el campamento de migrantes Abel Pacheco, en Capurganá, Chocó, Colombia, con por lo menos 300 personas originarias de Haití, Venezuela y varios países africanos.

Migrantes haitianos en el campamento en Capurganá, Chocó colombiano, para tomar la ruta del Darién hacia Panamá. Noviembre 2022. Crédito: Puentes de Comunicación III.

Hizo la ruta a África – América Latina en un barco carguero, llegando hasta Brasil, allí se conoció con otros migrantes africanos que le dijeron que lo mejor era ir hasta Chile y así lo hizo. En este país se juntó a haitianos que emigraron de la isla tras el terremoto del 14 de agosto del 2021.

En octubre del 2022 un grupo conformado por africanos y haitianos, entre los que estaba Girol, decidieron subir en bus hasta Colombia para atravesar el Darién en busca de asilo en Estados Unidos o en Canadá.

Migrantes llegando al puerto en Capurganá, Chocó tras su viaje por el mar desde Necoclí, Antioquia. Foto: Ginna Morelo.

El flujo de migrantes en América Latina y el Caribe es imparable, como lo muestra el mapa ‘Pasos errantes que redibujan el continente’. Los haitianos bajaron a Chile y ahora suben por toda la carretera de la costa hasta entrar a territorio Colombiano. Atraviesan el país hasta Necoclí, en el Urabá antioqueño, se embarcan en lanchas hasta Acandí o Capurganá (Chocó) y se lanzan a travesía por la peligrosa selva del Darién hasta Lajas Blancas, ya en Panamá, donde hay un campamento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que los asiste.

No hay exactitud de cuánto recorren, pero en línea recta serían 77 kilómetros, sin embargo en la maraña de la selva los caminos resultan incontables.

Según los registros del Servicio Nacional de Migración de Panamá (SNMP), antes del 2022 los principales países de origen de las personas que se lanzaban a cruzar el Tapón del Darién eran Cuba y Haití, incluyendo población con raíces haitianas procedentes de Brasil y Chile. Luego estaban migrantes extracontinentales, provenientes de Bangladesh, Guinea, Senegal o India.

Sin embargo, entre enero y septiembre de este año las principales nacionalidades de los ‘Irregulares en tránsito por el Darién’, como se llama el informe del SNMP, son todas latinoamericanas: Venezuela, Haití, Ecuador, Cuba y Colombia.

Pero los migrantes que cuentan con algunos recursos hacen otra ruta: compran un tiquete en Bogotá, van hasta la isla de San Andrés y de allí parten en lanchas rápidas e irregulares hasta Bluefields en Nicaragua. La Armada de la República de Colombia proporcionó la cifra de 649 migrantes salvaguardados en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, entre enero y noviembre de 2022.

En sus comunicados oficiales, la institución explica que los tripulantes de las embarcaciones interceptadas son entregados a las autoridades para procesarlos por tráfico de personas, los adultos migrantes hallados son llevados a Migración Colombia y los niños, niñas y adolescentes migrantes son puestos bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Centroamérica y el Caribe

Migrantes saliendo del campamento Abel Pacheco, para iniciar la ruta con los guías a través del Darién. Foto: Ginna Morelo.

Una vez salen de Colombia, los caminantes siguen el recorrido por la carretera Panamericana para atravesar a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y guerrear el paso a los países del norte por la frontera sur.

El camino no se vuelve fácil, si quieren alcanzar el sueño americano, pues allí las posibilidades se reducen al mínimo ante el muro, el río Bravo, la policía migratoria y los narcos, quienes representan otro tipo de peligros para los migrantes más vulnerables.

Aún así, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP – por sus siglas en inglés), reportó para el año fiscal 2022 un total de 2’378.944 personas encontradas tratando de entrar al país a través de su frontera con México.

Esto significó un incremento del 37 % respecto al año fiscal 2021. Además, aunque México sigue siendo el principal país de origen de estos migrantes, la cantidad de venezolanos y nicaragüenses que intentaron entrar en 2022 se triplicó y los cubanos que llegaron hasta esa frontera con intenciones de entrar fueron casi seis veces más de los que lo hicieron en 2021.

La situación es tan alarmante que los migrantes no solo arriesgan su vida al pasar por Colombia, también lo hacen lanzándose desde las islas del Caribe para llegar a La Florida, Estados Unidos, a través del Canal de Mona, el Paso de Barlovento, el Canal Viejo de Bahamas o el Estrecho de Florida. En estas regiones de mar abierto la Guardia Costera de Estados Unidos no ha parado de interceptar lanchas con ciudadanos mayoritariamente de Cuba y Haití.

Los traficantes que administran estas rutas no siempre las terminan y no han sido pocos los casos en que abandonan las embarcaciones a la deriva o en alguna pequeña isla de Puerto Rico, las Islas Vírgenes o Las Bahamas. Como es lógico, las autoridades también han hallado cuerpos de personas ahogadas que cayeron al mar antes de tocar tierra. La mayoría de las personas halladas por la Guardia Costera tratando de entrar a La Florida sin documentos son repatriadas, incluso los niños y bebés. Algunos otros quedan bajo custodia de las autoridades fronterizas.

De vuelta en el Urabá antioqueño, Girol promete escribir al despedirse perdiéndose en la trocha del Darién, llena de árboles y montañas agrestes. Del lado opuesto lo que se ve es una multitud de gente de distintos países que siguen llegando a los últimos pueblos colombianos para emprender el camino que él acaba de iniciar.

30 migranes haitianos y africanos iniciaron la travesía el sábado 26 de noviembre, por el Darién. Todavía siguen en el camino. Foto: Ginna Morelo.
30 migranes haitianos y africanos iniciaron la travesía el sábado 26 de noviembre, por el Darién. Todavía siguen en el camino. Foto: Ginna Morelo.

Aquí arranca un camino en el que se necesitará resistencia y mucha suerte. Una vez del otro lado, no habrá tiempo para asimilar lo vivido: la ruta al norte apenas empieza.

Tres días después, el Whatsapp de Girol todavía no envía ni recibe mensajes.


Investigación en campo: Ginna Morelo

Investigación de datos: Sara Castillejo Ditta

Puentes de Comunicación III.