Las narrativas de la migración se elaboran con amigos

“La creatividad, en realidad, llega de la forma más sencilla e inesperada. Cuando no se acepta más de una hipótesis, cuando no se repite una cosa hasta el aburrimiento o cuando no se está cerrado a la novedad.

Escritora Vea Vecchi 

Las historias en movimiento, las de la migración, no son un tema agotado. Son historias que exigen toda nuestra capacidad de asombro para descubrir en ellas –siempre– lo nuevo. 

Y una vez que lo descubrimos, apelamos a la narración, que es la forma en que conservamos y transmitimos nuestra historia para que no sea olvidada. Narrar hace parte de nuestra evolución como seres humanos.  

Me gusta revisar la literatura, la mitología, para hablar de las narrativas migrantes.  

  • Jano, dios romano, simboliza el comienzo, la transición, el paso a algo mejor que lo que se deja atrás. Hay muchos janos que cuentan un nuevo comienzo como migrante, como exiliado o como refugiado. Su historia no termina en la tragedia de dejarlo todo. Seguir a Jano luego de instalarse, es conocer la migración como oportunidad  
  • Dentro de la literatura de la migración se recupera la historia de Plutarco y la condena impuesta por Roma. Entonces se escribió: “Todos nosotros somos en este mundo emigrantes, exiliados y extranjeros”. 

Me atrevo a un decálogo: 

La profesora Luz Marina Rivas compiladora en el libro Otra tierra, otro mar se pregunta ¿Cómo acceder a la dimensión humana de la historia que hoy es presente y que mañana será memoria en más de un país?  

Quiero contribuir a responder tamaña pregunta permitiéndome sugerir una suerte de decálogo para hacer narrativas creativas de la migración: 

En el 2018 dimos una gran discusión en el diario El Tiempo, donde trabajaba, para escoger como personaje del año, a la migración. La personificamos en una venezolana, profesora de literatura Luz Marina Rivas. 

Entonces escribí esto: 

“El 27 de marzo de 2015, Luz Marina Rivas y su esposo, Carlos Pacheco, estuvieron a punto de regalarle a la nostalgia un nuevo capítulo en sus vidas como migrantes. Se iban a reencontrar con los sonidos de la obra ‘Ex patria’, de la pianista venezolana Gabriela Montero, en el teatro Colón de Bogotá. Sin embargo, un ataque al corazón del crítico literario, minutos antes del evento, le ganó a la cita con el recital que no alcanzó a devolverlos, en sus recuerdos, al país que dejaron. 

“El gran duelo no ha pasado. El duelo país y la viudez viven conmigo en Bogotá”, dice Luz Marina, doctora en letras colombovenezolana que tiene su alma dividida entre los dos países, así como su biblioteca en su apartamento, que huele a orquídeas”. 

En la biblioteca de Luz Marina Rivas conviven los libros de Colombia, de Venezuela y de las migraciones del mundo, que hoy ha hecho tema de investigación y que así quiere que sea, hasta sus últimos días. 

Abrazos,

Ginna Morelo

Project ManagerDW Akademie, Latin America